El poder de decir no

 

3D No with Red Dices

 

Son apenas dos letritas, al parecer insignificantes, pero pueden cambiar vidas, alterar la historia,  levantar a los caídos y sacudirlo todo.

A mí me encanta la palabra sí. Está tan llena de energía, de optimismo, de “vamos para adelante”.  Pero es que ese NO es tantas veces crucial para que este asunto de la vida nos lleve a buen puerto sin perder la brújula.

Algunas veces para ver muchos sí en la vida tenemos antes que decir no: no a eso que ya no sirve en nuestras vidas, no a quienes nos quieren llevar cada día por su ruta y no por la que te indica tu corazón,  no a esas relaciones que hace rato murieron y pretendemos que aún viven, no a eso que nos daña, nos ofusca, nos deprime o nos amarra a ese letargo a veces infinito de nuestra zona de confort.

Sí, yo sé que incontables veces decir que no levanta roncha, frunce ceños, desata amarguras, resentimientos, dudas y hasta esa palabra tan desagradable: culpa.

 Es que nos enseñaron a ser tan modositos, tan correctos, a no incomodar a nadie que preferimos decir siempre sí, aunque nos lleve la trampa, aunque dejemos de ser nosotros, aunque perdamos nuestra esencia.

Y entonces, ¿dónde quedó aquello de “amar al prójimo COMO A TI MISMO”?.  Sí, hay que amar al prójimo, quererlo, ayudarlo y respetarlo, pero, me disculpan, no a costa de nuestra permanente incomodidad. 

Nos toca hacer de malabaristas entre el sí el no que damos cada día para que nuestra vida tenga equilibrio, para que nuestra existencia no se mueve solo al compás de los sí que todos quieren que les brindemos cada día.

Vamos a empezar por querernos un poquito, por hacer que los otros entiendan nuestro valor, nuestro derecho a negarnos cuando lo consideremos oportuno, nuestro derecho a ser asertivos, a decir las cosas por su nombre y ese menú también incluye la palabra NO. Se llama autoestima y nadie le sienta mal un poquito más de ella.

Mirémoslo así: después de toda la  tempestad que a veces implica decir no, se asoma una hermosa calma, un alivio, una certeza de que hicimos lo correcto,  una luz que nos indica que respondimos con la brújula que llevamos en el corazón.

Hemos satanizado el no.  Lo hemos asociado a lo negativo, a lo restrictivo, a cerrarnos a lo nuevo a lo inflexible. Y no es así. El sí y el no son como el día y la noche, como el yin y el yan, como el silencio y el ruido: ambos necesarios para que la vida goce de un hermoso  balance.

 Ay, pero cuántos problemas trae tantas veces no aprender a decir no. Creamos verdaderas bolas de nieve que  hasta terminar por atrapar nuestra existencia.

Los expertos tienen mucho que decir al respecto. Edward de Bono, psicólogo originario del Malta, a quien se considera pionero en las investigaciones sobre los mecanismos del pensamiento  considera, en su libro El pensamiento práctico, que el No es el instrumento más poderoso del pensamiento humano.

Esto les sonará extraño, pero decir que no en incontables veces le da un mayor valor al sí. Es que quien siempre asiente, nunca disiente. Ese sí es tantas veces un deseo de agradar, de no ser rechazado, de ser visto como alguien especial.

Y, lea muy bien esto: en el inconsciente de los seres humanos, las personas que nunca se niegan, que siempre dicen sí a todos, son mucho menos valoradas. Voy a pedirle que no rechace de buenas a primeras esta afirmación. Revise alrededor, en los suyos, en familiares, compañeros y amigos.

Quienes aprender a decir no cuando corresponde, son personas más respetadas, se les considera con carácter, firmes y muy seguras de sí mismas.

Así que vayamos dejando de lado ese sí que ya funciona en piloto automático y aprendamos a evaluar nuestra respuesta, a que ese sí o ese no sea el resultado de una cuidadosa evaluación de los pros y contra de cada situación. Aprendamos a poner límites y para hacerlo la palabra no juega un rol fundamental.

Que nuestros no sean el producto de un profundo diálogo interno en el que podamos reflexionar, viajar a nuestro interior y discernir la conveniencia o inconveniencia de lo que se nos presenta.

Steven Covey, autor del libro Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, lo plasma muy bien cuando afirma: “Tienes que  decidir cuál es tu máxima prioridad y tener el coraje de decir no a las demás cosas.

Y cierro diciendo algo que leí por allí: algunas veces es mejor decir no y que se molesten con nosotros, que no decir sí y molestarnos con nosotros mismos.

 

Arturo Álvarez es escritor, coach y facilitador de talleres y procesos de crecimiento personal y grupal. Es autor del libro La Oruga que quería ser Mariposa. También es uno de los conductores del programa radial Hoy Toca Ser Feliz que se transmite todos los sábados de10:00 am a 11:00 am por Teletica Radio 91.5 FM

 

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